Aquellos ojos negros

niña indiaUn viejo proverbio dice que “la palabra enseña y el ejemplo arrastra” . Basta con ver la imagen para pensar por un segundo en el futuro que le espera a la dueña de esa mirada. La escena que presencia es tradición pura así como la marca roja que lleva en su frente. Sus ojos negros y profundos intentan descifrar lo que sucede. Está siendo testigo de un acto que acontece siglos atrás. Un ritual que consiste en rodear un árbol con telas, guirnaldas de flores y celebrar junto a el durante días en los que se hacen ofrendas y se le rinde culto al que se denomina árbol de los deseos.

Esta es la manera como las mujeres casadas en éste caso, piden para que las cosas de la familia y de la sociedad mejoren. La intención es noble, sagrada pero resulta descorazonador que aún después de tantas  plegarias, los ataques a miles de mujeres en la India sigan quedando en la impunidad. Peor aún, que la pequeña de ojos negros tenga que estar sentenciada a vivir y crecer en una sociedad que parece sorda ante tanto sufrimiento.

Los ataques salvajes e indiscriminados en cualquier rincón de su país son un hecho cotidiano. Las violaciones colectivas no se detienen y no parece haber escarmiento para quienes las producen. Es una plaga que está lejos de encontrar una salida a su exterminio. Las nuevas generaciones absorben lo que los mayores viven y en el peor de los casos, sufren. Las tradiciones son en gran medida lo que representa a una sociedad. Son los conocimientos y experiencias que se transmiten de generación en generación. Nada más importante para la protagonista de ésta fotografía que entender y atesorar sus antepasados. Pero es muy triste tener que aprender a soportar un dolor que no se merece por nacer en una cultura determinada.

Esos mismos ojos negros que inspiran mitos y leyendas deberían brillar por siempre. Su inocencia está llamada a ser protegida con el más profundo compromiso del gobierno. Mientras tanto ésta pequeña princesa india seguirá viviendo en un lugar donde el árbol de los deseos seguirá dando sus frutos: sólo deseos por una vida mejor.

(Publicado originalmente para http://theobjective.com)

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Photocall

Pope FrancisCada vez me gusta más. Si, Francisco. Me fascina su actitud. Humana. Normal. Un hombre que convierte lo ordinario en extraordinario. “Hay que tener valor para casarse hoy en día”, ha dicho.

Esa frase la habremos oído miles de veces. Seguro. Pero el solo hecho de haber sido pronunciada públicamente por el Sumo Pontífice es algo digno de gozo.

Francisco no se equivoca. Para asumir el compromiso del matrimonio se necesita valor y mucho. Millones de personas le seguimos apostando.  Pero también ha sido valiente él , quien ha demostrado en cada declaración y  aparición pública que está dispuesto a intervenir auténticamente en la vida de las personas. Se atreve. Y logra llegar. Sin misterio. Con palabras sencillas y opinando sobre temas que parecían intocables en el pasado. Sin perder por un segundo la rigurosidad que supone su labor como líder espiritual de millones de personas, ha sabido ganarse la atención y luego el cariño de miles de creyentes que cada día le demuestran su apoyo y gratitud. No he tenido la oportunidad de presenciar sus audiciones generales pero de su sencillez e inteligencia dan crédito quienes lo visitan a puerta cerrada y aquellos que acuden a verlo a la Plaza de San Pedro para presenciar sus ya habituales saludos personalizados con selfies incluídos.

Los recorridos y viajes transcurren como en esta imagen. La multitud lo aclama y  sin reparo alguno posa para el espontáneo de turno que le habrá gritado: ¨aquí…mira aquí Francisco¨ y como cualquier hijo de vecino levanta el dedo pulgar como muestra de júbilo y abre la boca para esbozar una amplia sonrisa. Pocos en el estrellado mundo de los líderes mundiales serían capaces de hacer lo mismo con tanto estilo como el del Papa.

Ya me gustaría poder conversar con él. De lo que sea.  Sin miedo a romper protocolos. La lección que nos está dando Francisco va más allá del photocall.

(Publicado originalmente para http://theobjective.com)

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