Aquellos ojos negros

niña indiaUn viejo proverbio dice que “la palabra enseña y el ejemplo arrastra” . Basta con ver la imagen para pensar por un segundo en el futuro que le espera a la dueña de esa mirada. La escena que presencia es tradición pura así como la marca roja que lleva en su frente. Sus ojos negros y profundos intentan descifrar lo que sucede. Está siendo testigo de un acto que acontece siglos atrás. Un ritual que consiste en rodear un árbol con telas, guirnaldas de flores y celebrar junto a el durante días en los que se hacen ofrendas y se le rinde culto al que se denomina árbol de los deseos.

Esta es la manera como las mujeres casadas en éste caso, piden para que las cosas de la familia y de la sociedad mejoren. La intención es noble, sagrada pero resulta descorazonador que aún después de tantas  plegarias, los ataques a miles de mujeres en la India sigan quedando en la impunidad. Peor aún, que la pequeña de ojos negros tenga que estar sentenciada a vivir y crecer en una sociedad que parece sorda ante tanto sufrimiento.

Los ataques salvajes e indiscriminados en cualquier rincón de su país son un hecho cotidiano. Las violaciones colectivas no se detienen y no parece haber escarmiento para quienes las producen. Es una plaga que está lejos de encontrar una salida a su exterminio. Las nuevas generaciones absorben lo que los mayores viven y en el peor de los casos, sufren. Las tradiciones son en gran medida lo que representa a una sociedad. Son los conocimientos y experiencias que se transmiten de generación en generación. Nada más importante para la protagonista de ésta fotografía que entender y atesorar sus antepasados. Pero es muy triste tener que aprender a soportar un dolor que no se merece por nacer en una cultura determinada.

Esos mismos ojos negros que inspiran mitos y leyendas deberían brillar por siempre. Su inocencia está llamada a ser protegida con el más profundo compromiso del gobierno. Mientras tanto ésta pequeña princesa india seguirá viviendo en un lugar donde el árbol de los deseos seguirá dando sus frutos: sólo deseos por una vida mejor.

(Publicado originalmente para http://theobjective.com)

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